“El perro que quería ser humano”
Existía una vez un perro de nombre puchi el cual el deseaba ser humano para poder estudiar y adquirir mas conocimientos de los que el necesitaba, pero gracias a su no fabulosa presentación se le excluía de todo este tipo de actividades, entonces un día que se encontraba recostado afuera del CoBaEM se encontró con un chavo “Adrián” que tenia un bajo aprovechamiento escolar pero ese día puchi al verlo sentado afuera de la escuela y pensando en la inmortalidad del cangrejo,- pensó que desperdicio yo daría lo que fuera para por lo menos tener lo que el desaprovecha a mi eso me da coraje, entonces al ver que adrian se fue a su casa puchi lo siguió hasta esta. Entonces se encontró con un amigo el cual puchi no sabía que era el padre de adrian “Sr. Alejandro” un señor de alta edad como más o menos de unos 37 años posiblemente, y al verlo se preguntaron ¿que haces aquí? Al verse se abrasaron y puchi le conto todo lo que ha visto sobre este adrian y Sr. Alejandro pensó conozco a un amigo que te puede ayudar solo hay que pedir la ayuda de el.
Puchi dijo esta bien vamos. Bueno entonces fueron con su amigo del Sr. Alejandro, el cual era un profesor del CoBaEM y le dijo cual es el problema, y le empezó a contar el Sr. Alejandro porque el profesor Jesús quien no entendía el lenguaje de los perros, y les dijo si, si les puedo ayudar con una condición de que el chavo este de a cuerdo.
Entonces fueron con Adrián quien solo pensaba en bajar por la calle y salir a fiestas y todo este tipo de cosas, quien al escuchar lo que le contaron, no les creía nada y hasta se empezó a carcajear, pero después de pensarlo dijo Adrián” no tengo nada que perder” pero vamos a ver si es cierto esto que me dices (en una actitud muy burlona) entonces fueron a la casa del profesor Jesús quien ya estaba preparando todos los embrujos para hacer el cambio de cuerpo, y una vez ya terminada esta les dijo: si después de una semana los dos ya no quieren volver a su cuerpo original se quedaran así por siempre. Y entonces puchi quien ya era humano lo primero que hiso fue ir a preguntar las tareas, hacerlas y muchas cosas que pueden hacer los humanos y mientras tanto Adrián que ya era perro lo primero que hizo fue perseguir su cola, jugar con el lodo, perseguir gatos, etc.
A la semana Adrián se fue dando cuenta que vivir como un perro no era de todo feliz, pues había mucha gente que le pegaba, los pateaba y sin fin un montón de crueldades y sin olvidar que solo de repente comía desperdicios de la gente, lo cual hacia reflexionar todo los años que desperdicio de cuando era un humano y todo lo que perdió. Mientras que puchi se sentía muy acorralado y muy animal para seguir siendo un humano, entonces puchi empezó a busca a Adrián, quien no lo encontraba por ningún lugar fue a los mercados, las perreras, al parque pero no encontraba y dé repente frente a la casa del Sr. Alejandro estaba Adrián platicando con el Sr. Alejandro platicando que ya no se sentía como y todo lo que a ha pasado en esta semana y que su destino era ser perro por siempre mejor que lo mataran, pero Puchi quien escucho esto se puso muy feliz al ver a Adrián y de inmediato corrieron con el Profesor Jesús quien revertió el conjuro y les volvió a decir : espero y esto les allá servido de lección que nadie debe de desear algo que no es por que solo les causa mas problemas.
refrán:"A buena y sin engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño."
Adivinanza:
Me rascan continuamente
de forma muy placentera,
mi voz es muy bien timbrada
y mi cuerpo de madera.
( La guitarra)
Chiste:
Esto es un matrimonio, que desde hace tiempo deseaban tener un hijo, y después de los años, lo consiguen.
Pasan un año, dos, tres, y el niño no habla, a los cinco años, el niño dice, "Abuelito", y después de dos días el abuelo se muere.
El padre, piensa:
- No puede ser que este niño traiga la mala suerte. Ha sido una casualidad.
Pasa un año más, dos, tres, cuatro y a los cinco años, el niño dice, "Abuelita", y a los dos días se muere la abuela.
El padre diciendo:
- Este niño definitivamente, trae mala suerte. Cualquier día dirá Papá y me tocara a mí, ya verás.
Pasa un año, dos, tres, cuatro, cinco, y el niño dice, "Papá".
Y el padre piensa:
- Ya me ha tocado a mí.
El padre, deja todo preparado y a los dos días se muere el vecino de enfrente.
Cancion: